Reencuentro familiar, segunda parte.

Puntuación:

     A duras penas me reubiqué de nuevo: el accidente, mis padres muertos, el velatorio, los ataúdes… y el pecho cálido y consolador de mi tío Robbie, que aún me tenía abrazada. Silenciosa, pero decididamente, me separé de él. Su madre y la tía abuela hacía rato que había salido de la capillita, estaban en la antesala, con los demás. Estábamos solos.
 
     -¿Qué me hiciste…? – pregunté. Aún a través de los cristales de las gafas de sol, pude ver en su expresión, primero desconcierto… y casi enseguida, tristeza.
 
     -Nada que tú no quisieras… - murmuró.
 
     -¿Que yo no…? ¡Era una niña, cerdo! ¡Tenía siete años! – quería gritar, pero susurraba, no quería que nos oyeran tras el tabique.
 
      -Y yo cerca de treinta. Y te amaba. Nunca quise abusar de ti… siempre te pregunté si querías, y tú siempre me decías sí.
 
       No podía creer en su cinismo… pero lo cierto es que no me parecía apropiado discutir delante del cuerpo de mis padres… y a juzgar por mis recuerdos… si él había empezado, yo había continuado. Yo misma le había buscado. Pero yo era una criatura, no sabía lo que hacía, él me manipuló….yo no quería admitirlo.
 
      -Glory… - mi tío me tendió las manos y se acercó a mí, mientras yo me alejaba de él – Tienes casi dieciséis años… no eres ninguna niña ya… y sé que tú también me amas… te has quedado sola en el mundo al perder a tus padres… hasta que seas mayor de edad, según su testamento, no puedes ser independiente ni disponer de su herencia… el abogado de tus padres nombrará un tutor para ti, o te mandará a un colegio interno, y él será el albacea testamentario, con lo cual, muy probablemente te obligue a casarte con él o con su hijo si quieres ver un solo céntimo… ¿quieres eso?
 
     -¿Qué quieres decir…? – protesté débilmente – Puedo… puedo ir con la abuela, con la tía abuela Gloria…
 
     -Ninguna de las dos tiene menos de ochenta años; el abogado ya se encargará de declararlas mentalmente incapaces para cuidarte, si es que no lo ha hecho ya. Estás destinada a ser de ése tipo desde el día de tu nacimiento… ¿no sabes por qué mi hermano me echó a patadas de vuestra casa….?
 
     -Porque… porque nos pescó, te pescó conmigo…
 
     -No. No nos llegó a descubrir. Cuando entró, tú pensabas que sí, pero yo llevaba despierto un rato, y había tenido tiempo de ponerte el pantalón del pijama y ponerme el pijama también yo… ¿no recuerdas que cuando empezó la pelea, yo ya no estaba en la cama…?
 
      En mi imagen… sí… recordé que estaba sola en el cuarto, remoloneando en la cama, cuando oí los gritos y de nuevo mi tío entró en la alcoba, intentando recoger su ropa… cogerme a mí… y escapar. Miré a mi tío inquisitivamente.
 
     -Tu padre no sospechaba lo sucedido… pero yo no podía vivir así, pensando que estaba enamorado de mi sobrina, una niña de siete años, la hija de mi hermano, y que estaba engañando a éste… igual que no podía pensar que tú ibas a sellar un pacto entre él y el abogado. Así que le dije que no te entregara a él… que yo quería casarme contigo cuando tuvieras edad.
 
     -¿Qué clase de novela me estás contando…? – protesté débilmente.
 
     -La tuya… cuando tu padre me oyó decir aquello, montó en cólera y me pegó, me amenazó… y entonces le conté lo que había sucedido. Le dije que el abogado ya no querría casarse contigo, porque yo te había desvirgado. No era verdad, tu virgo estaba intacto, pero quería hacerle daño… y sobre todo, quería deshacer ese matrimonio concertado por encima de todo.
 
     -¿Qué matrimonio?
 
     -Tú matrimonio… ¿no sabes que el abogado anda metido en política…? – asentí. Claro que lo sabía, el mundo entero lo sabía, era candidato a alcalde… - Tu padre le metió en política a cambio de protección. Tu padre le pagaba sus campañas publicitarias, y él a cambio respondía de los negocios de la familia con su dinero, y guardaba los secretos que sabía… y tú, ibas a servir para sellar ése pacto para siempre, con buena voluntad. Mediante tu boda con él o quizá con su hijo, las dos familias quedaban unidas, él obligado a dar protección legal; nosotros, obligados a sufragar su campaña política… ahora, se encuentra que el trato puede romperse… su socio ha muerto, y él se queda sin dinero para seguir su candidatura, y los secretos con los que hubiera podido chantajear a tu padre, carecen ya de valor, porque está muerto… intentará asegurar su posición de nuevo lo antes posible, y tú, eres su póliza de seguros. Dominándote a ti, su posición es intocable… aunque no estés aún casada, nadie de la familia podrá hacerle daño si te tiene a ti en sus manos… salvo que no dejes que te domine.
 
      Yo creía volverme idiota… sabía que mi padre era un importante hombre de negocios, y como tal, sin duda tendría algunos trapos sucios… pero de ahí a que su propio abogado pudiese chantajearle y llegase con él a un acuerdo que incluía mi venta….
 
     -Entiendo que tienes que pensarlo… - mi tío me cogió de los brazos y besó nuevamente mi frente – mira en los papeles de tu padre si no confías en mí. Tu padre no era alguien que lo tuviera todo en un solo sitio, seguro que en el ordenador de casa tiene copia de todo: facturas, acuerdos, contratos… tu matrimonio es un contrato a fin de cuentas…
 



                                      
Agregado en: General

Reencuentro familiar, segunda parte.

Puntuación:

Durante todo el día estuve dándole vueltas a la cabeza. Los amigos, los parientes… iban y venían del velatorio, pero yo había decidido quedarme allí toda la noche. El abogado permaneció allí hasta casi las once, hasta que también se retiró. Intentó darme dos besos, pero le ofrecí la mano. Me miró con repulsión y luego desvió la mirada hacia mi tío. “No te fíes de él” me susurró “Hará cualquier cosa por regresar a la familia… te dirá estupideces de cualquiera, incluso de mí… pero tú sabes que tu padre confiaba en mí ciegamente… es más, incluso me ha dado poderes para cuidar de ti hasta tu mayoría de edad… podrías incluso vivir en mi casa, como una hija más… pero no confíes en ése desgraciado…”. Asentí como la niña bien educada que soy. Era ya muy tarde cuando también la tía abuela se marchó a su hotel. Sólo estábamos mi tío y yo.
 
     -Nunca creí que no volvería a ver vivo a mi hermano… - susurró.
 
     -Yo nunca creí que volvería a verte a ti… a veces llegué a pensar que ni siquiera existías… que sólo habías sido un amigo imaginario que tuve en mi niñez. –Mi tío sonrió con una pizca de amargura. – Luego… encontré cosas referentes a ti. Mi padre había roto todas tus fotos y prohibió que en casa se mencionara tu nombre… pero la tía nona sí tenía fotos en casa… fotos en las que salías tú.
 
    -¿Te habló de mí…? – quiso saber.
 
     -A escondidas. – admití. – Cuando vi la primera foto tuya, me sorprendí, porque yo había olvidado que eras real, pensaba que sólo existías en mi cabeza… por eso, le pregunté por ti. Se santiguó y me cogió el álbum de las manos, y me pidió que no le contara a padre nada de la foto, porque se la haría romper, y tú eras tan sobrino como él…
 
     -Eso es muy propio de la tía nona. Tu padre siempre fue su favorito, y ella no se  molestó en disimularlo, pero siempre ha sido una mujer justa. El cariño que sentía por él, nunca la cegó en lo que estaba mal o bien…
 
     -Me contó que tú y padre habíais regañado… muy fuerte – continué – y habíais roto. Que no quería volver a verte. Que tú habías intentado muchas veces volver a hablar con él, pero que padre siempre se había negado, ni siquiera se dignaba a hablar contigo cuando preguntabas por él, y cuando le pescabas, te colgaba el teléfono, y una vez que fuiste a su oficina, te intentó pegar.
 
     -Todo es cierto… - admitió – Mi hermano siempre fue un ejemplo para mí. Siempre le quise. A pesar de todo lo que pasó, siempre le seguí queriendo… pero era muy cabezota, y no estaba dispuesto a dar su brazo a torcer nunca. Yo…. Quería que entendiera…. Quería que entendiera lo que sentía por ti. Pero nunca me dejó explicárselo.
 
     Comprendí que el mismo tema que yo deseaba obviar, era que el mi tío deseaba abordar… no quería hacerlo, y menos allí, menos aquél día… pero es posible que no hubiera otro remedio.
 
     -¿Lo que sentías por mí…? ¿Quieres decir, lo que te llevó a abusar sexualmente de una criatura de siete años? – dije cáusticamente. Mi tío me miró con sus grandes ojos verdes, ya hacía mucho que no llevaba puestas las gafas de sol… aquéllos ojos que podían transmitir tantas cosas, ahora sólo reflejaban un gran pesar… y supe que no era de remordimiento en absoluto, sino de tristeza porque yo pensase así.
 
     -Glory…. En ningún momento fue un abuso. Puedes decirme que no fue ético quizás por hacértelo cuando eras tan pequeña, o siendo familia… pero no puedes decirme que fue abuso, cuando en ningún momento me pediste que parase, tan sólo que siguiese… y cuando tú misma viniste a buscarme.
 
      -Porque era una niña, y tú alguien a quien yo idolatraba… si me hubieras hecho algún daño, yo hubiera consentido de todos modos con tal de que no te enfadases conmigo.
 
      -Claro que sí, sin duda es por eso por lo que cuando te llevé a dormir te bajaste los pantalones y me suplicaste “juega conmigo, tito Robbie”…
 
       -¡Eso es mentira!
 
        -Y también es mentira que ni media hora después de acostarte viniste a mi habitación y me despertaste acariciándome la polla, ¿verdad que también es mentira?
 
        -¡Sí! – estaba a punto de llorar - ¡No puede ser cierto! ¿Cómo una niña va a hacer algo así?
 
       -Una niña hace algo así, y esa misma niña hizo muchas cosas más… no digas que no lo recuerdas, asume lo que pasó… y asume que te gustó. – negué con la cabeza, levantándome del sofá en que estaba sentada, agarrándome la cabeza con las manos, temerosa de que me estallara ante todo lo que estaba oyendo.
 
      -No es verdad… no es cierto…  abusaste…. Abusaste de mí… yo soy inocente…
 
      -Desde luego que lo eres… - mi tío se levantó y me cogió suavemente de los hombros, yo permanecía de espaldas a él – No hiciste nada malo, no hicimos nada malo… claro que eres inocente. Pero yo también lo soy, porque no abusé de ti…. Por favor, Glory, siempre has sido mi niña favorita, ¿cómo iba yo a hacerte ningún daño…? Te he querido desde que naciste… desde que tenías un día de edad, y yo casi veinte años… supe que te amaba con toda mi alma… pero no con el cariño que se da a una sobrina, sino con el que te roba una mujer. No he podido evitarlo, no he querido evitarlo… No sé por qué me pasó esto… pero puedes preguntarle a la abuela, a tía nona, si he tenido alguna novia… te dirán que no. Tuve que llevar una mujer a casa en cierta ocasión, viviendo todavía con madre, y dejar que nos viera juntos, porque estaba empezando a pensar que era homosexual… pero la tía nona sabe lo que siento por ti. Es la única que lo sabe… ¿por qué crees que se santiguó cuando tú le preguntaste por mí…? ¿Sólo por temor a tu padre…? No. Por temor al destino… porque ella sabe que el nuestro, sería un amor que la Iglesia muy difícilmente aprobaría, y que además sería perjudicial para el abogado, y por ende, no muy bueno para la familia… pero por mucho que tu padre intentó apartarte de mí, tú, curiosamente, descubres mi foto… tomo para ti realidad como ser humano, y le preguntas a ella por mí… tía nona reconoció en aquello un golpe del destino. Ella sabe que acabaremos unidos.
 
           Negué con la cabeza…. No podía ser… Por Dios, era mi tío, el hermano de mi padre, compartíamos la sangre, aquello era asqueroso… pero mentiría si no dijera que me sentía atraída por él: no era guapo… era guapísimo, con su cabello rubio, aunque tuviera algunas entradas… sus ojos verdes, como los míos… las ligerísimas arruguitas que se hacían en torno a ellos cuando sonreía, sólo le hacían más interesante… sus manos, grandes y suaves, tan cálidas… y su presencia, cariñosa, consoladora… y aquél olor tan familiar y agradable que desprendía… olía a mi propia niñez, a seguridad, a calor… y también a amor, a secreto, a placer prohibido… a travesuras… a transgresión…
 
      Mi tío notó que mi voluntad flaqueaba, y atacó más tenazmente, abrazándome por la cintura para pegar su pecho a mi espalda… olió intensamente mis cabellos y un poderoso escalofrío me hizo temblar de pies a cabeza cuando su boca ardiente se acercó a mi cuello… sus labios apenas rozaron allí, pero mis piernas estuvieron a punto de ceder como si fueran de agua. Lo que tenía a mi espalda estaba dejando de ser mi tío, para convertirse en algo que iba más allá de un hombre. Era una criatura sedienta de placer… alguien que me había echado de menos durante casi diez años, y eso era demasiado tiempo para cualquiera.
 
        -No, por favor… -supliqué, casi sin fuerzas – a-aquí no… tío, por favor… - vanamente intentaba quitar sus brazos de mi cintura, pero estos me apresaban cada vez con más fuerzas. Su boca ansiosa lamió mi cuello, y a mi pesar, mi sexo se inundó. Yo quería sentir repulsión, quería sentir odio, asco… pero no podía, sólo sentía deseo. Mi cuerpo me traicionaba y me sentía mal por ello… pero no podía evitarlo. Lágrimas de impotencia asomaron a mis ojos cuando la mano derecha de mi tío subió hasta mis pechos y los apretó sin compasión, pero ni siquiera grité… temía que si abría la boca, de ella no saliese una petición de auxilio, sino un grito de pasión y un ruego por que siguiera…
 
        -Glory…. Mi… mi niña… he esperado tanto….- jadeó mi tío, muy cerca de oreja, lamiendo mis lágrimas y arrastrándome al sofá – Te quiero… y sé que tú también a mí… no, no me pares…
 
      Su voz ronca me asustaba, pero también me ponía caliente… me hacía sentirme a su merced, dominada… y eso me gustaba, aunque no quisiera admitirlo… aunque no quisiera profanar la capilla ardiente de mis padres haciendo el amor con el hombre a quien mi propio padre había expulsado de la familia… Vagamente supliqué de nuevo, pero aquellos ruegos vacilantes ni siquiera me convencían a mí. Mi tío me tumbó en el sofá y me soltó para quitarse la chaqueta y camisa… se estaba quitando la corbata cuando soltó una risita cínica, grave… tenía un toque cruel.
 
       -Me pides que pare… me lo ruegas incluso – dijo – pero te he dejado suelta para empezar a desnudarme… y no has sido capaz ni de huir. Tienes a tu lado un teléfono desde el que puedes llamar a cualquiera: al abogado, a la policía… pero no lo has hecho. Y no lo vas a hacer. Estás demasiado ocupada viendo cómo tu tío se desnuda para poseerte delante de los cuerpos insepultos de tus propios padres… ¿y aún tienes dudas acerca de si abusé de ti?
 
     No pude sostenerle la mirada, me tapé la cara, que me ardía, mientras agachaba la cabeza y su risa sardónica resonaba en mis oídos… tenía razón, tenía razón… quise decirme a mí misma que en realidad no me había movido porque estaba asustada y el miedo me paralizaba… pero sabía que no era cierto. Lo cierto es que me atraía… me había gustado desde niña… aún cuando mi padre me había hecho olvidarle, yo le había conservado como ilusión, como amigo imaginario… había encontrado la forma de no perderle… él tenía razón… yo también le buscaba… yo también le amaba.
 
     Vi cómo se quitaba el cinturón con una mezcla de deseo y ansiedad, de terror y ganas… No sé en qué momento noté que estaba prácticamente sobre mí, y su boca buscaba la mía… su pecho, desnudo ya, ardía sobre el mío, y me parecía que quemaba la tela de mi sencillo vestido negro. Su boca besó mi rostro, la comisura de mis labios, y finalmente mi boca… me sentí transportada a aquél día de mi niñez… y los sentimientos de miedo y deseo fueron idénticos. Supe entonces que cualquier resistencia había sido inútil, tanto mía como de mi padre… hubiera podido encerrarme en una urna de cristal, y eso no hubiera detenido al hombre que ahora tenía entre mis brazos y me bajaba la cremallera del vestido, tirando de él ansiosamente. Su boca sabía ligeramente a cigarrillos y mentol… pero sobre todo, sabía a prohibición… “Dios mío, perdóname…” pensé torpemente, mientras yo misma tiraba de las mangas del vestido y agarraba a mi tío por la nuca, boqueando, acariciando sus labios con los míos “perdóname… castígame por esto, no me importa lo que me hagas… pero no puedo resistirlo… No sé si es amor o si es lujuria, pero sólo tengo un medio para descubrirlo… ¡y es éste!”.
 
      Mi tío rió bajamente, al notar el cambio que se había efectuado en mí. Él ya no llevaba encima más que la cadenita de oro con la Cruz y la medalla de la Virgen Niña… pero no parecía importarle en absoluto que los sagrados símbolos presenciasen aquello, ni que rozasen el pecho desnudo y ansioso, de pezones erectos, de su propia sobrina, a la que se encontraba a punto de desvirgar… como tampoco me importaba a mí estar en la capilla ardiente y que sólo un tabique me separase de los ataúdes de mis padres, ni nos importaba a ambos estar en un recinto sagrado, ni compartir sangre… Mi tío se frotaba contra mi entrepierna, abrazándome contra él, sin dejar de besarnos… pude ver mis bragas, negras también, en mi mano derecha, me las había quitado, pero no recordaba ni cómo ni cuándo… sólo sé que en ese preciso momento nos miramos a los ojos, y ambos vimos no sólo a un objeto de deseo… sino también a alguien que nos amaba, alguien dispuesto a darnos el cariño que tanto precisábamos, y nos lanzamos el uno contra el otro con verdadera ansiedad.
 



                                      
Agregado en: General

Reencuentro familiar, segunda parte

Puntuación:

       Podía notar las manos de mi tío en mis pechos, apretándolos, amasándolos… su boca pescó uno de mis pezones y grité sin poder contenerme, ¡nunca había sentido nada similar! Pensé que él me pediría que me callase o que moderase los gritos, las capillas vecinas estaban ocupadas por otras familias dolientes… pero no lo hizo, sólo siguió succionando mis pezones alternativamente. Mi sexo le necesitaba, le anhelaba, y mis caderas se movían solas, buscándole… le oí balbucear “mi niña…. Por fin…. Por fin eres mía….”, y yo tenía ganas de llorar de alegría… su boca continuó bajando, lamiendo mi vientre, mi ombligo, produciendo deliciosos escalofríos… hasta llegar a mi sexo.
 
     -¡Aaaaaaah… mmmh… más, tito Robbie…. Más, por favor….! – supliqué. El latigazo de placer había sido inenarrablemente delicioso, cuando su lengua lamió mi clítoris. Me pareció que mi cuerpo estallaba de calor y bienestar cuando sentí su calidez, su humedad… era delicioso. Mi tío gimió, encantado de mi petición, y se apresuró a obedecer. Me convulsionaba sin poder contenerme al sentir su lengua y sus dedos trabajando al unísono sobre mi sexo, chupando y acariciando mi clítoris… mis labios vaginales temblorosos de placer...
 
      -Eres mi sobrina… - jadeó, haciendo cosquillas en mi sexo, dando apretoncitos dulcísimos en mi clítoris hinchado – la hija de mi propio hermano… te… te he tenido en brazos, te he visto nacer y crecer… y llevo soñando con esto dieciséis años… arderé en el Infierno, como decía siempre Madre… pero habrá valido la pena, puedo jurarlo.
 
       Su boca atacó con mayor pasión, su lengua se introdujo en mi cuerpo, noté que mi sexo chorreaba, tuve miedo de perder completamente el control y orinarme, tuve que chillar con fuerza y mi cuerpo se estremeció en deliciosos espasmos, mientras mis piernas se acalambraban, atrapando entre mis muslos la cabeza de mi tío, que no cesaba de lamer mi intimidad, golpeando con su lengua algún punto extraño que hacía subir mi placer….
 
       -¡Tío…. Por favor, tito… no… no aguanto más! – chillé, entrecortadamente. Tito Robbie dejó simplemente de presionar y lamer para meter y sacar su lengua, sin dejar de frotar mi botón… y el placer me venció, su fuerza fue mayor y un calambre dulcísimo me recorrió desde los dedos encogidos de mis pies hasta la nuca, con los ojos desorbitados me pareció que iba a perder el conocimiento y la lengua, la bendita lengua de mi tío me siguió volviendo loca durante casi un larguísimo minuto… larguísimo y maravilloso.
 
     Las ráfagas de placer y calor fueron descendiendo paulatinamente, dando paso a oleadas de ternura y satisfacción… por primera vez desde hacía mucho tiempo, quizá desde nuestra separación, me sentía plenamente a gusto, me sentía aliviada y llena de amor… ¿porqué con mis padres nunca había sentido esa sensación de amor incondicional, de cariño infinito, que me daba él….? Pero ahora tenía otras cosas de qué ocuparme…
 
        -Glory…. – susurró mi tío, incorporándose para que viera su cuerpo en general y su erección en particular – estoy… estoy muy excitado… me gustaría penetrarte… tu cuerpo está preparado, no te dolerá mucho… y… no tardaré mucho en acabar…
 
       Asentí. Tenía miedo de que me doliera, pero deseaba tenerle dentro… él suspiró de gozo y echó mano a su cartera, donde llevaba preservativos, pero se lo quité de las manos antes de que lo abriera.
 
      -Acabé mi período ayer… no hay peligro de que me quede en estado… - Tito Robbie sonrió abiertamente, y pareció que un foco luminoso de potencia infinita derramaba su luz en la penumbra de la capillita. Con cuidado, se fue dejando caer sobre mí. Acomodó su pene en la entrada de mi sexo… su tacto ardiente me daba un gusto maravilloso, y mi miedo empezó a desvanecerse.
 
     Parecía enorme cuando empezó su incursión. Mi carne se abría a duras penas para dejar paso al miembro de mi tío, que pugnaba por ir despacio para no hacerme más daño. En mí se mezclaban la excitación, el placer y el dolor… el dolor que subía hasta mi vientre y me hacía parecer que me partía en dos… era muy intenso… pero también lo era la excitación que sentía, el agradable calor… y el placer. Dejé caer hacia atrás la cabeza y pude ver al revés las fotos de mis padres, mirándome desde el tabique decorado con flores… el ángel con el rostro tapado parecía que tuviera esa actitud por vergüenza hacia lo que hacíamos allí… si mis padres me viesen, si aún siguieran vivos, estoy segura que no saldríamos de allí con vida ni mi tío ni yo…
 
       -Oh… Oh, Glory… estás tan estrecha…. – jadeó él – me aplastas... y me quemas, estás tan caliente…
 
       -¿Eso… eso te gusta, tito Robbie….?
 
        Gimió dulcemente, le encantaba oír cómo le decía “tito Robbie”… asintió con la cabeza, mirándome a los ojos. Tenía esa mirada, esa misma mirada que yo recordaba… que me atraía y repelía por igual, y que me causaba vergüenza, y me obligaba a bajar la vista… pero esta vez no lo hice, le sostuve la mirada. Mi tío apretó la tela del sillón entre sus manos crispadas y aceleró sus embestidas sin poder contenerse. Me dolió, pero no quería que parase… sabía que estaba gozando, quería que siguiese, quería dejarle tan a gusto como él a mí. Se abrazó a mí, sin dejar de empujar… me encantaba sentir su peso sobre mi pecho, sus caderas golpeando las mías, su virilidad clavada en mi cuerpo, rompiendo mi virginidad… aquélla que supuestamente debía haber sido para el abogado por un contrato, y que se la estaba llevando mi tío con mi beneplácito.
 
        Robbie jadeó palabras inconexas, ya apenas podía hablar. Su sudor me caía en la cara… ya no me dolía nada, me sentía feliz, tan llena de él… sus embestidas eran profundas y algo más veloces, y noté que empezaba a tener espasmos, su orgasmo era inminente, me apretó más fuerte contra él, y gimió roncamente, al tiempo que noté una embestida más fuerte, más profunda… y algo salió disparado hacia mi vientre… mi interior ardía, abrasaba…. La boca de mi tío besó mi cuello, mis hombros…. Su sonrisa recorrió dulcemente mis brazos, aún dentro de mí… me sentí feliz. Su cuerpo pegado al mío, dentro del mío, y sus brazos apresándome entre ellos, dispuesto a no dejarme escapar nunca, a que nadie pudiera separarnos otra vez… ¿podía imaginarse felicidad mayor….?
 



                                      
Agregado en: General

Reencuentro familiar, segunda parte

Puntuación:

(advertencia: esto es el final; lo pongo de "atrás hacia delante", para que quede en orden)   

 
   -Todo esto son fotos mías… - dije, asombrada, al mirar el interior de su cartera, que había caído al suelo. Mi tío se ataba los zapatos sentado junto a mí, ya vestida.
 
       -Siempre las llevo conmigo. Hasta cuando me ducho, tengo la cartera en el baño para asegurarme de que no se separa de mí.
 
         El guardafotos desplegable de su cartera mostraba fotos desde mi nacimiento hasta casi la actualidad. En muchas aparecíamos él y yo juntos… jugando, revolcándonos por el césped del jardín, abrazados, jugando en la piscina… mi tío aparecía más joven en esas fotos, tenía más pelo y más rizos… pero a mí me parecía más guapo ahora. En una de las fotos, la última en la que estábamos los dos,  aparecíamos sentados en el césped, cogidos por los hombros, con las mejillas juntas… pero los dos girábamos levemente la cara, de modo que nuestras bocas casi llegaban a tocarse… La tía nona tenía razón: era indudable que acabaríamos juntos, era algo que ella sabía desde mi niñez.
 
      -¿Y éstas otras, cómo las conseguiste? – pregunté, señalando las fotos en las que ya estaba yo sola, después de que padre lo echase de casa.
 
      -Se las iba quitando a mi madre, o a la tía nona. Madre nunca lo supo, pero tía nona, sí. Me dijo que estaba loco y que era pecado, y que tu padre haría bien si me mataba para proteger el honor de su hija… yo le contesté que no me importaría si lo hiciera para proteger tu honor… pero sí me importaría si lo hacía para proteger su trato.
 
     -¿El abogado, verdad?
 
     Asintió.
 
       -¿Sabes que tu madre, tuvo dos abortos antes de tenerte a ti….? ¿Quieres saber porqué los abortó…?
 
      -Por que… uno fue un embarazo ectópico, y el otro venía malformado… - contesté, pero aquélla explicación que me habían dado mis padres, curiosamente, ya no me sonaba convincente…
 
      -Tuvo que abortarlos porque fueron niños… el abogado quería una niña para casarse con ella o casar a su hijo… y tenía que ser hija única. Un chico no le servía, y un hermano mayor o menor podía poner pegas a un matrimonio de conveniencia tan pronto como lo descubriera… quedando sola, eran menores las posibilidades de que nadie te defendiera… Quizá por eso me enamoré de ti… me reventaba que tus propios padres te hubieran tenido simplemente como cláusula de contrato, y no por verdadero cariño…
 
      Yo también entendía ahora muchas cosas… porqué era sólo con él con quien sentía esa sensación de cariño, porqué se había volcado tanto conmigo y yo con él, porqué aún a pesar de prohibirme que le recordara, había sorteado esa prohibición de mis padres teniéndolo como amigo imaginario, el único que me cuidaba y me quería siempre, hasta que había sabido que existía de verdad….
 
      A la mañana siguiente, el abogado puso expresión de intenso odio cuando me vio todo el día junto a Robbie, sentada a su lado en el funeral, junto a él en la comida de exequias, y volviendo en su coche a mi casa…. Bajo conmigo  de él no tanto para dejarme en la puerta, como para hablar conmigo a solas, sin su madre ni la tía nona.
 
       -Puedes venir conmigo… - me dijo – dejamos a mi madre y la tía en su hotel, decimos que quieres despedirte de ellas… o vuelvo después a por ti. En cualquier caso, puedes quedarte conmigo, o podemos tomar un avión a Estados Unidos… estaríamos en mi casa en unas horas… y desde allí, podrías impugnar el testamento sin la presión del abogado… si te quedas aquí, aireará lo nuestro y volverá a separarnos.
 
      -No sabe que haya pasado nada…
 
      -No es idiota… sabe que hemos pasado la noche juntos y solos… aunque no hubiera pasado nada, él me acusará de haberte violado sólo para conseguir lo que desea… ¿qué me dices?
 
       Permanecí pensativa durante unos segundos.
 
      -Pero, Gloria, cielo, ¿no te quedabas ya en casa…? – me dijo la tía nona cuando volví a entrar en el coche, en el asiento del copiloto, junto a tito Robbie.
 
      -Es que… he pensado que mejor me despido ya de vosotras en el Hotel… no quiero entrar en casa todavía, la verdad…
 
     La tía nona se quedó callada mientras el coche arrancaba silenciosamente, limitándose a mirar cómo el tío y yo intercambiábamos miradas casi a cada segundo.
 
      -Entonces, es mejor que no entres en ella en una temporada, ¿no crees tú, hijo mío….? ¿Porqué no te la llevas unos días a tu casita de América, para que desconecte…..?
 
      Tito Robbie y yo nos miramos y sonreímos. Es cierto lo que decía de ella él: “su sobrino favorito siempre fue tu padre, pero eso no la impedía ver lo que era justo”.
 



                                      
Agregado en: General

Reencuentro familiar (primera parte completa)

Puntuación:

     -¿Vas a hacer los deberes….? ¿Quieres que el tito Robbie te ayude….? Los haremos con un método especial…. – me sonrió con esa sonrisa tan suya, que ya de niña me hacía sentir incómoda, porque sentía que había algo oscuro bajo ella… algo amenazador… pero a la vez, algo que me atraía. No podía evitar recordarlo, la única parte clara de mis recuerdos sobre él… Le había vuelto a ver, bajando de su coche negro, ayudando a salir de él a su anciana madre, que no dejaba de llorar, y a mi tía abuela, a quien llamábamos tía nona… había muerto su sobrino favorito, mi padre. Por mi madre, no había tantos aspavientos, pero la familia paterna era más numerosa. Mis padres habían muerto en un accidente de coche, y desde entonces, me parecía que mi vida se había vuelto irreal… me parecía que me despertaría en cualquier momento en mi casa, y mi madre me traería el desayuno….

 

        El abogado me había dado la noticia. Su calva, circuncidada por un ridículo anillo de cabellos castaños, brillaba bajo la luz del salón cuando me lo dijo. Parecía fastidiado antes que triste, y yo me hice la fuerte, porque tuve miedo de que se sintiera en la necesidad de abrazarme para confortarme… lo pareció, pero por suerte, no lo hizo. Me asqueaba aquél tipo descaradamente interesado. Desde el inicio de su relación con mi padre, había subido mucho, ahora era incluso candidato a alcalde. Había pronunciado algunas frases de condolencias e incluso me había ofrecido trasladarme a su casa para no estar sola… aunque temí parecer grosera, no acepté. Deseaba por encima de todo permanecer en mi casa, aunque fuese sola, y desde luego, lo último que deseaba era estar con extraños que se creerían en la necesidad de consolarme. Detestaba su falsedad… sabía que la muerte de mis padres, de mi padre especialmente, le había fastidiado, pero no sabía por qué… no me interesaba su fastidio, me interesaba mi tristeza, y en especial qué iba a ser de mí… yo era menor.

 

     Desde la noticia, todo se había vuelto frágil. Mi mundo se había resquebrajado seriamente. Yo era hija única, la niñita mimada de mis padres, ellos eran casi todo mi universo… tenía pocas amigas, y ningún amigo de sexo masculino. Salvando el imbécil de abogado de mis padres, todos mis parientes eran casi desconocidos, todos habían pasado delante de mí, me habían estrechado la mano o dado dos besos, habían murmurado una frase de pésame… al cabo de poco rato, ya no podía distinguirlos y me parecía que la misma gente desfilaba delante de mí por horas y horas… las mismas caras de circunstancias, las mismas palabras fingidas, todos iguales entre sí, todos igualmente insulsos y molestos… entrando en el velatorio, hablando entre ellos, sin dignarse mirarme más que para compadecerme, fumando como cosacos y contando anécdotas que no venían a cuento. Muchos se reían… contaban cosas graciosas… para ellos, en realidad no era más que una reunión de parientes, al día siguiente no se acordarían de nada, seguirían adelante con sus vidas… No podía reprochárselo, porque en realidad, ellos tampoco eran importantes para mí, si uno de ellos caía muerto en ése instante, no significaría nada… pero también por ese motivo, sentí una oleada de gratitud cuando mi gorda tia nona Gloria se me acercó llorando como una magdalena y me tendió los brazos para apretarme entre ellos. Detrás, estaba él.

 

     No sabía cómo debía reaccionar… mi padre le había echado de casa años atrás, después de… aquello. Algo que no recordaba y que nadie me había contado, sólo sabía que mi padre había prohibido hacer mención alguna a su hermano, había destruido todas sus fotos, y nunca más volvió a llamarle, ni contestaba sus llamadas, y rompía cualquier carta o felicitación que mandara…. No veía sus ojos detrás de las gafas de sol, con montura tan ligera que sólo parecían dos cristales sobre su rostro redondo e inocente, aún juvenil, y su cabello rubio, peinado hacia atrás, ondulado, casi rizado… Se me acercó y me abrazó, lentamente… le sentí dar un suspiro interminable y sin poder evitarlo, noté una dulce ternura invadirme, y le devolví el abrazo. Mi tío se separó levemente, y aún teniéndome cogida de los brazos, me besó en la frente. Posó sus labios sobre mi piel y su boca permaneció allí durante un tiempo mucho más largo que el simplemente marcado por las apariencias formales de un pésame. Sólo con la llegada de ellos dos me había dado cuenta de la dolorosa realidad… su tristeza, me hizo cobrar conciencia de la mía, y un par de lágrimas rodaron por mis mejillas.

 

       -Glory… - mi tío tiene la costumbre de extranjerizar los nombres, empezando por el suyo, debido a que ha vivido mucho tiempo en los Estados Unidos. - …mi niña…

 

     Mi tío me cogió la cara entre sus manos y limpió las lágrimas con los pulgares. Su tía le tiró suavemente de la manga de la chaqueta de su traje negro, quería ver a su sobrino. Mi tío estuvo a punto de dar un paso con ella, pero se volvió hacia mí y me tendió la mano. Titubeé, y balbucí algo acerca de los otros parientes que vendrían…

 

       -No se extrañarán de que estés junto a los cuerpos… y prefiero que los veas estando conmigo. Ven… - me sentía sola, terriblemente sola, y únicamente él se dignaba a cuidarme… no me resistí, tomé su mano y me dirigí al interior de la capilla ardiente. Tras un tabique profusamente decorado con coronas de flores y las fotos de mis padres bajo un ángel con el rostro tapado, estaban los dos ataúdes. Creí que las fuerzas iban a faltarme, mis piernas temblaron… mi tío lo notó antes que yo misma, y me agarró de un hombro y la cintura, dispuesto a sostenerme. Los cuerpos de mis padres, inertes y fríos, presidían la fúnebre estancia. “Parecen dormidos…” pensé torpemente, mientras la tristeza me golpeaba el pecho con un impacto físico, igual al de un puñetazo… había querido ser fuerte, pero aquello era superior a mí, y reprimiendo un grito de dolor, gemí sofocadamente, mientras las lágrimas caían de mis ojos… mi cuerpo temblaba por los sollozos, y mi tío me apretó contra su pecho para que llorara sobre él, acariciando mis cabellos, lisos y largos hasta casi la mitad de la espalda, intentando vanamente consolarme…

 

        “¿Qué pasó para que mi padre echase de casa a un hombre tan sensible….?” Me pregunté. Tenía la sensación de saberlo, pero no recordarlo… de él, sólo recordaba aquélla frase, aquélla sonrisa… en un intento de evadirme de la espantosa imagen de los dos ataúdes, traté de hacer memoria…

 

 

 

 

 

 

 

        Recordé risas… juegos… una tarde de calor… primavera… ¿qué edad podría tener? ¿Quizás unos siete años….? Sí… esa debía ser la edad. Mi tío juega conmigo en el jardín, me persigue a mí, luego yo a él, y no dejamos de reírnos… de pronto, me acuerdo de mi padre, me mira muy serio, y me grita que esto no ha pasado, que no ha sucedido nada, que lo borre de mi memoria, que no lo cuente a nadie nunca… mi madre llora… pero yo no sé qué ha pasado, no sé porqué está enfadado él, ni porqué llora ella… Tengo la impresión de que he intentado recordar esto otras veces, pero la imagen de mi padre enfadado, de su advertencia, siempre ha venido a impedírmelo…. Ahora ellos ya no están… es mejor que me vaya haciendo a la idea. Quizá un buen medio, sea avanzando en ese recuerdo.

 

    De nuevo acude a mi memoria esa tarde de juegos, carreras, las risas, y otra vez la imagen de mi padre… mi mente intenta desviarse, obedecer pensando en otra cosa… pero insisto en conservar ese recuerdo, en tirar del hilo. Me siento como una mala hija… todavía no tienen tierra encima, y ya les estoy desobedeciendo… pero debo intentarlo. Me centro en el recuerdo… el jardín… jugamos… mi tío se ríe y me tiende los brazos, diciendo que vaya con él… recuerdo besos en la cara, y mi propia risa…

 

    “-Gloria, ¡deja tranquilo a tu tío ya! – mi madre sale al jardín, y estoy revolcándome por el suelo con mi tío, que está sudado y lleno de manchones de césped. Intento protestar, pero mi madre trae mis cuadernos de deberes y los deja encima de la mesa del jardín con una mirada terminante. De mala gana, me despido del tío, que me da un juguetón azote en el culo mientras se levanta a charlar con mi madre.

 

      -No me molesta jugar con la niña, es encantadora… - oigo que le dice. Mi tío tiene una voz bastante grave, no concuerda nada con su cara redonda y su pelo rubio, y su expresión de no romper un plato, pero a mí me encanta su voz, me hace sentir segura… mi madre le hace pasar a casa, diciéndole  que se ha puesto perdido, mientras yo me quedo sola con las multiplicaciones y las divisiones. No pasa mucho tiempo cuando mi tío vuelve. Mi madre le ha dado ropa limpia, supongo que mientras se lava la que llevaba puesta. Lleva unos bermudas rojos y una camiseta, y está bebiendo un refresco.

 

     -¿Vas a hacer los deberes…? ¿Quieres que el tito Robbie te ayude….? Los haremos con un método especial… - recuerdo su sonrisa, esa sonrisa extraña, que me asustaba y atraía por igual. Me mira de un modo que no le conozco, como si tramase algo… pero, ¿qué tenía yo que temer de él? Asentí con la cabeza, y él me pide que me levante. Se sienta en mi silla y a mí me sienta sobre sus rodillas. Su mano en mis piernas quema, pero no es desagradable – Glory… ¿tú sabes que eres la niña favorita del tío Robbie, verdad que sí? – me pregunta en un susurro

 

     -Sí.

 

      -¿Y tú, cuánto quieres al tío Robbie?

 

    Abro los brazos, estirándolos lo más que puedo y digo jovialmente:

 

    -¡Todo esto!

 

   Mi tío se ríe alegremente y me abraza de nuevo, besándome una vez más.

 

     -Y… si el tío Robbie te enseñara un juego secreto, algo que será sólo para ti y para mí, tú, ¿serías capaz de guardar ese secreto…?

 

      -¿Vamos a tener un secreto para nosotros dos solos?

 

      -Sólo si tú quieres y lo sabes guardar.

 

      Permanezco pensativa unos segundos, y luego pregunto cándidamente:

 

     -¿Eso significa que vamos a casarnos, tío Robbie?

 

      Mi tío sonríe con ternura, y acercándose a mi oreja susurra: “sí”. Yo asiento con la cabeza, guardaré el secreto.

 

      -Entonces, mira lo que haremos: Tú harás las cuentas y yo las iré mirando mientras las haces. Por cada cuenta que hagas bien, te ganarás un beso. Por cada cuenta en que te equivoques, me darás un beso a mí. Si al final has hecho bien la mayoría de las cuentas, te enseñaré algo que te hará sentir muy bien… será un premio especial para mi niña, ¿de acuerdo?

 

       De nuevo, digo que sí con la cabeza, y empiezo a hacer los deberes entusiasmada. Pongo cuidado en contar bien, para ganar besos. Mi tío está contento con mi aplicación, y cada operación bien hecha tiene premio. Acerca su boca a mi mejilla o mi frente, y sus labios se posan en mi piel, permaneciendo allí por un rato. A veces, se acerca a la comisura de mis labios… Una de sus manos está en mi vientre, abrazándome, y la otra, sobre mis piernas, que acaricia lentamente… me siento extraña… creo que siendo mi tío, no debería tocarme así… pero es nuestro juego secreto, y no quiero perderlo. Es mi novio, y a lo mejor por eso, sí puede tocarme así… Cuando me equivoco, él me lo hace notar, repito la cuenta y me toca pagar.

 

     -Aquí. – dice, señalándose los labios. Tengo un poco de reparo… es como en las películas, pero me da un poco de asco…. – no tengas miedo. Es igual que en la cara, no hay babas… - Sé que si desobedezco, nuestro juego se habrá terminado, y no quiero que eso suceda… si él dice que es igual que en la cara, no tengo que tener miedo… lentamente, me acerco a él y pongo mi boca en la suya. Siento el calor su respiración en mi rostro… apenas es un segundo, y ya me he apartado… mi corazón late muy deprisa, y siento algo muy raro en el estómago, no sé porqué… mi tío me sonríe, parece orgulloso, y me acaricia el brazo, muy contento… La siguiente multiplicación no da problemas.

 

      -Tío… ¿puedo yo…. Puedo yo también tener un beso aquí…? – pregunto tímidamente, y él parece casi emocionado. Se acerca a mí, me abraza por la espalda y su boca presiona suavemente la mía, sus labios me acarician… no sé qué me pasa, no puedo dejar de temblar… cuando mi tío se separa de mí, noto algo muy duro debajo de mis piernas, y él, sin poder contenerse, se acerca a mí de nuevo, y con los ojos cerrados me da un lametón en la mejilla, suave y lentamente. Traga saliva y sus manos se crispan… su sonrisa está más acentuada ahora, sus ojos brillan y me asustan un poco… ¡pero todo eso, me gusta!

 

    Finalmente, las cuentas se acaban. Cierro el cuaderno lentamente y miro a mi tío con una expresión entre la vergüenza y la curiosidad… ¿he ganado el premio….?

 

      -Lo has hecho muy bien… - susurra. – Te has ganado lo que te prometí, pero te lo repito… tiene que ser nuestro secreto, ¿de acuerdo?

 

      -De acuerdo.

 

      -Entonces, no tengas miedo de nada… tu tío sabe bien cómo hacer esto, y te va a dar mucho gustito… nunca en tu vida te habrás sentido tan bien como ahora… - habla en susurros cada vez más bajos, mientras su mano acaricia hacia arriba desde mis rodillas y se pierde bajo el corto faldón de mi vestido de estar en casa. Instintivamente, bajo mis manos hacia allí, pero mi tío me besa nuevamente en la cara, y dulcemente coge mis manos y las aparta. Con la otra mano, me hace levantar la barbilla y de nuevo besa mis labios… me siento mayor cuando él me besa así… me siento importante. La mano que está ahora entre mis muslos, los acaricia y me hace separarlos. Me recuesta sobre su pecho, y sus dedos rozan ligeramente mis bragas, y pego un respingo. Mi tío se ríe bajamente. - ¿Hace cosquillas, verdad…? ¿Nunca has jugado a hacerte cosquillitas aquí abajo…? 

 

     -N-no…. – contesto sinceramente. Él empieza a rozar muy suavemente por la parte de arriba de mi ropa interior… sí que hace cosquillas… pero son unas cosquillas raras… en las cosquillas normales, dan risa y uno quiere que paren, pero éstas cosquillas hacen sentir bien, y yo quiero que sigan… Y él sigue… sus dedos bajan, ahora están entre mis piernas, acariciando tan suave… noto que empiezo a sudar, me gusta mucho… siento mucho calor y bienestar…

 

     -¿Te gusta…? – la voz de mi tío suena entrecortada - ¿te gusta el premio especial….?

 

     -….S….sí…. sí, tito…. Me… me gusta mucho… me siento rara, pero me gustaaa… - apenas puedo hablar… noto algo que sale de mi rajita, y me asusto, pero mi tío me tranquiliza.

 

      -No te has hecho pis… - murmura – éste líquido sale porque tu rajita está contenta, y quiere seguir jugando… ¿tú qué opinas? – dice, socarrón, sin dejar de acariciarme - ¿quieres que siga jugando contigo…?

 

      Tengo la cara muy roja y ganas de llorar y reír a la vez… asiento con la cabeza.

 

       -Voy a seguir dándote gustito… pero antes, tienes que ver una cosa… - me dice, y señala el bulto de los bermudas, que casi no cubren una enorme erección. – Igual que tu rajita está contenta y tiene ganas de jugar, el pajarito del tío también está contento… se pone así porque te quiere mucho y le gusta mucho estar contigo… ¿a que quieres verlo?

 

       De nuevo digo que sí, y mi tío deja de acariciarme por un momento para retirar a un lado la tela de los bermudas. Yo nunca antes he visto un pene, así que esto me parece enorme y me da un poco de miedo… y mucha curiosidad. Mi tío coge una de mis manos, y me invita a tocarlo… está muy caliente, muy caliente… pero cuando mi mano apenas lo roza, mi tío gime ahogadamente y se estremece.

 

     -¿Esto, te da a ti el mismo gusto que a mí… cuando me acaricias…? – pregunto, y él asiente. Sin necesidad de pedírmelo, empiezo a acariciar torpemente su miembro de arriba abajo, haciendo cosquillas… mientras mi tío vuelve de nuevo a acariciarme… distraída en explorar aquello tan nuevo, no he notado que mi tío tira suavemente de mi ropa interior, hasta dejarla en mis tobillos, pero cuando su piel roza la mía, tengo que contenerme para no gritar de placer, ¡qué calor…! Mi tio me aprieta contra sí, y abre mi rajita con los dedos… un diminuto bultito rosa asoma en ella.

 

      -¿Ves éste botoncito….? – me dice, lamiéndome la cara otra vez – ahora lo voy a tocar… y tienes que estar muy callada, pero te va a gustar muchísimo, tanto, que te va a dar la impresión a lo mejor de que te desmayas… te lo digo para que no tengas miedo, ya sabes que el tío Robbie sabe cuidarte muy bien, tú sólo abrázame y verás qué bien vas a pasarlo… - Apenas ha terminado de hablar cuando sus dedos se deslizan por entre mi rajita, se mojan bien del líquido que solté antes y suben al botón.

 

      -¡Hmmmmmmmmmm….! – mi tío me aprieta la cabeza contra su pecho para ahogar mi gemido, ¡qué rico….! ¿qué es esto tan dulce que siento…. Cómo hace mi tío para hacerme sentir así….? Sus dedos acarician mi bultito sin parar, y yo me convulsiono, mis piernas se cierran, atrapando su mano entre ellas, no puedo parar de moverme, qué gusto tan grande siento… no quiero que pare por nada del mundo… Mi tío me abraza con el brazo libre, apretándome contra él, mientras el gustirrinín no deja de aumentar, cada vez es mejor, me parece que me voy a volver loca, no puedo soportarlo más, es demasiado… y de pronto, me parece que el placer sube más, y que estalla…. Quiero poder gritar, chillar… mi cuerpo se pone tenso del todo, siento que mi rajita tiembla, y el gusto es increíble… lentamente, la sensación de gusto intenso se hace más suave, dejándome satisfecha… de pronto tengo mucho sueño, y no puedo dejar de sonreír… me acurruco contra el pecho de mi tío, que me ha hecho sentir tan bien…

 

       -Ayúdame, Glory…. – me dice – tu tío también quiere terminar como tú… quiere sentir ese gusto que tú has sentido… acaríciame…  frota la cabeza… - mi tío se frota su cosa de arriba abajo, fuerte y con rapidez… venciendo al sueño, acaricio la punta de su pene con la palma de la mano, en círculos… está mojadita, me gusta… él intenta no gemir con fuerza, parece a punto de ahogarse, y entonces se encoge, tomando aire intensamente, y un espeso chorro de líquido blanco sale de él, y me empapa las piernas y un poco el vestido. – No…. No te asustes… - dice con esfuerzo… - esto, es algo que el tío echa porque se lo ha pasado muy bien contigo… y te quiere mucho… mi niña le ha dado mucho placer al tío Robbie… ¿te gusta nuestro juego secreto?

 

      -Sí, tío, me gusta mucho, me encanta esa sensación, quiero volver a jugar… ¿podemos?

 

     Él sonríe y me besa en la frente, me dice que ahora no, porque está muy cansado, pero que luego, por la tarde, podremos jugar, y también por la noche si quiero…

 

    Recuerdo que también me lo hizo por la tarde, sí… y por la noche, cuando me acostó, volvió a hacérmelo para que me durmiera… y a mitad de la noche, yo misma fui a su habitación para que me masturbara otra vez… y por eso nos descubrieron. A la mañana siguiente, yo estaba en la cama con mi tío, los dos desnudos de cintura para abajo y empapados en semen. Mis recuerdos de aquello son más confusos… mi padre pegando a su hermano con el jarrón del salón, amenazando con castrarle, echándole de casa a patadas, mientras yo gritaba por favor que no le lastimaran, no quería que le hicieran daño… y mi madre llorando mientras me lavaba y vestía, y me llevaban al médico… y mi padre finalmente, diciéndome que eso, no había sucedido… que lo borrara de mi memoria, que no lo contase a nadie nunca… ahora sabía por qué.

 

 

 

(continuará)

 



                                      
Agregado en: General

Reencuentro familiar

Puntuación:

      -Entonces, no tengas miedo de nada… tu tío sabe bien cómo hacer esto, y te va a dar mucho gustito… nunca en tu vida te habrás sentido tan bien como ahora… - habla en susurros cada vez más bajos, mientras su mano acaricia hacia arriba desde mis rodillas y se pierde bajo el corto faldón de mi vestido de estar en casa. Instintivamente, bajo mis manos hacia allí, pero mi tío me besa nuevamente en la cara, y dulcemente coge mis manos y las aparta. Con la otra mano, me hace levantar la barbilla y de nuevo besa mis labios… me siento mayor cuando él me besa así… me siento importante. La mano que está ahora entre mis muslos, los acaricia y me hace separarlos. Me recuesta sobre su pecho, y sus dedos rozan ligeramente mis bragas, y pego un respingo. Mi tío se ríe bajamente. - ¿Hace cosquillas, verdad…? ¿Nunca has jugado a hacerte cosquillitas aquí abajo…?
 
     -N-no…. – contesto sinceramente. Él empieza a rozar muy suavemente por la parte de arriba de mi ropa interior… sí que hace cosquillas… pero son unas cosquillas raras… en las cosquillas normales, dan risa y uno quiere que paren, pero éstas cosquillas hacen sentir bien, y yo quiero que sigan… Y él sigue… sus dedos bajan, ahora están entre mis piernas, acariciando tan suave… noto que empiezo a sudar, me gusta mucho… siento mucho calor y bienestar…
 
     -¿Te gusta…? – la voz de mi tío suena entrecortada - ¿te gusta el premio especial….?
 
     -….S….sí…. sí, tito…. Me… me gusta mucho… me siento rara, pero me gustaaa… - apenas puedo hablar… noto algo que sale de mi rajita, y me asusto, pero mi tío me tranquiliza.
 
      -No te has hecho pis… - murmura – éste líquido sale porque tu rajita está contenta, y quiere seguir jugando… ¿tú qué opinas? – dice, socarrón, sin dejar de acariciarme - ¿quieres que siga jugando contigo…?
 
      Tengo la cara muy roja y ganas de llorar y reír a la vez… asiento con la cabeza.
 
     -Voy a seguir dándote gustito… pero antes, tienes que ver una cosa… - me dice, y señala el bulto de los bermudas, que casi no cubren una enorme erección. – Igual que tu rajita está contenta y tiene ganas de jugar, el pajarito del tío también está contento… se pone así porque te quiere mucho y le gusta mucho estar contigo… ¿a que quieres verlo?
 
      De nuevo digo que sí, y mi tío deja de acariciarme por un momento para retirar a un lado la tela de los bermudas. Yo nunca antes he visto un pene, así que esto me parece enorme y me da un poco de miedo… y mucha curiosidad. Mi tío coge una de mis manos, y me invita a tocarlo… está muy caliente, muy caliente… pero cuando mi mano apenas lo roza, mi tío gime ahogadamente y se estremece.
 
     -¿Esto, te da a ti el mismo gusto que a mí… cuando me acaricias…? – pregunto, y él asiente. Sin necesidad de pedírmelo, empiezo a acariciar torpemente su miembro de arriba abajo, haciendo cosquillas… mientras mi tío vuelve de nuevo a acariciarme… distraída en explorar aquello tan nuevo, no he notado que mi tío tira suavemente de mi ropa interior, hasta dejarla en mis tobillos, pero cuando su piel roza la mía, tengo que contenerme para no gritar de placer, ¡qué calor…! Mi tio me aprieta contra sí, y abre mi rajita con los dedos… un diminuto bultito rosa asoma en ella.
 
      -¿Ves éste botoncito….? – me dice, lamiéndome la cara otra vez – ahora lo voy a tocar… y tienes que estar muy callada, pero te va a gustar muchísimo, tanto, que te va a dar la impresión a lo mejor de que te desmayas… te lo digo para que no tengas miedo, ya sabes que el tío Robbie sabe cuidarte muy bien, tú sólo abrázame y verás qué bien vas a pasarlo… - Apenas ha terminado de hablar cuando sus dedos se deslizan por entre mi rajita, se mojan bien del líquido que solté antes y suben al botón.
 
      -¡Hmmmmmmmmmm….! – mi tío me aprieta la cabeza contra su pecho para ahogar mi gemido, ¡qué rico….! ¿qué es esto tan dulce que siento…. Cómo hace mi tío para hacerme sentir así….? Sus dedos acarician mi bultito sin parar, y yo me convulsiono, mis piernas se cierran, atrapando su mano entre ellas, no puedo parar de moverme, qué gusto tan grande siento… no quiero que pare por nada del mundo… Mi tío me abraza con el brazo libre, apretándome contra él, mientras el gustirrinín no deja de aumentar, cada vez es mejor, me parece que me voy a volver loca, no puedo soportarlo más, es demasiado… y de pronto, me parece que el placer sube más, y que estalla…. Quiero poder gritar, chillar… mi cuerpo se pone tenso del todo, siento que mi rajita tiembla, y el gusto es increíble… lentamente, la sensación de gusto intenso se hace más suave, dejándome satisfecha… de pronto tengo mucho sueño, y no puedo dejar de sonreír… me acurruco contra el pecho de mi tío, que me ha hecho sentir tan bien…
 
      -Ayúdame, Glory…. – me dice – tu tío también quiere terminar como tú… quiere sentir ese gusto que tú has sentido… acaríciame…  frota la cabeza… - mi tío se frota su cosa de arriba abajo, fuerte y con rapidez… venciendo al sueño, acaricio la punta de su pene con la palma de la mano, en círculos… está mojadita, me gusta… él intenta no gemir con fuerza, parece a punto de ahogarse, y entonces se encoge, tomando aire intensamente, y un espeso chorro de líquido blanco sale de él, y me empapa las piernas y un poco el vestido. – No…. No te asustes… - dice con esfuerzo… - esto, es algo que el tío echa porque se lo ha pasado muy bien contigo… y te quiere mucho… mi niña le ha dado mucho placer al tío Robbie… ¿te gusta nuestro juego secreto?
 
      -Sí, tío, me gusta mucho, me encanta esa sensación, quiero volver a jugar… ¿podemos?
 
     Él sonríe y me besa en la frente, me dice que ahora no, porque está muy cansado, pero que luego, por la tarde, podremos jugar, y también por la noche si quiero…
 
    Recuerdo que también me lo hizo por la tarde, sí… y por la noche, cuando me acostó, volvió a hacérmelo para que me durmiera… y a mitad de la noche, yo misma fui a su habitación para que me masturbara otra vez… y por eso nos descubrieron. A la mañana siguiente, yo estaba en la cama con mi tío, los dos desnudos de cintura para abajo y empapados en semen. Mis recuerdos de aquello son más confusos… mi padre pegando a su hermano con el jarrón del salón, amenazando con castrarle, echándole de casa a patadas, mientras yo gritaba por favor que no le lastimaran, no quería que le hicieran daño… y mi madre llorando mientras me lavaba y vestía, y me llevaban al médico… y mi padre finalmente, diciéndome que eso, no había sucedido… que lo borrara de mi memoria, que no lo contase a nadie nunca… ahora sabía por qué.
 
(Hasta aquí, la primera parte, que publicaré en un post nuevo, entera, para que no sea necesario leerla por entregas. A partir de ahí, la segunda parte, ya más políticamente correcta)



                                      
Agregado en: General

Reencuentro familiar

Puntuación:

      De nuevo, digo que sí con la cabeza, y empiezo a hacer los deberes entusiasmada. Pongo cuidado en contar bien, para ganar besos. Mi tío está contento con mi aplicación, y cada operación bien hecha tiene premio. Acerca su boca a mi mejilla o mi frente, y sus labios se posan en mi piel, permaneciendo allí por un rato. A veces, se acerca a la comisura de mis labios… Una de sus manos está en mi vientre, abrazándome, y la otra, sobre mis piernas, que acaricia lentamente… me siento extraña… creo que siendo mi tío, no debería tocarme así… pero es nuestro juego secreto, y no quiero perderlo. Es mi novio, y a lo mejor por eso, sí puede tocarme así… Cuando me equivoco, él me lo hace notar, repito la cuenta y me toca pagar.
 
     -Aquí. – dice, señalándose los labios. Tengo un poco de reparo… es como en las películas, pero me da un poco de asco…. – no tengas miedo. Es igual que en la cara, no hay babas… - Sé que si desobedezco, nuestro juego se habrá terminado, y no quiero que eso suceda… si él dice que es igual que en la cara, no tengo que tener miedo… lentamente, me acerco a él y pongo mi boca en la suya. Siento el calor su respiración en mi rostro… apenas es un segundo, y ya me he apartado… mi corazón late muy deprisa, y siento algo muy raro en el estómago, no sé porqué… mi tío me sonríe, parece orgulloso, y me acaricia el brazo, muy contento… La siguiente multiplicación no da problemas.
 
     -Tío… ¿puedo yo…. Puedo yo también tener un beso aquí…? – pregunto tímidamente, y él parece casi emocionado. Se acerca a mí, me abraza por la espalda y su boca presiona suavemente la mía, sus labios me acarician… no sé qué me pasa, no puedo dejar de temblar… cuando mi tío se separa de mí, noto algo muy duro debajo de mis piernas, y él, sin poder contenerse, se acerca a mí de nuevo, y con los ojos cerrados me da un lametón en la mejilla, suave y lentamente. Traga saliva y sus manos se crispan… su sonrisa está más acentuada ahora, sus ojos brillan y me asustan un poco… ¡pero todo eso, me gusta!
 
   Finalmente, las cuentas se acaban. Cierro el cuaderno lentamente y miro a mi tío con una expresión entre la vergüenza y la curiosidad… ¿he ganado el premio….?
 
     -Lo has hecho muy bien… - susurra. – Te has ganado lo que te prometí, pero te lo repito… tiene que ser nuestro secreto, ¿de acuerdo?
 
      -De acuerdo.
 
 
(continuará)



                                      
Agregado en: General

Reencuentro familiar

Puntuación:

     -¿Vas a hacer los deberes…? ¿Quieres que el tito Robbie te ayude….? Los haremos con un método especial… - recuerdo su sonrisa, esa sonrisa extraña, que me asustaba y atraía por igual. Me mira de un modo que no le conozco, como si tramase algo… pero, ¿qué tenía yo que temer de él? Asentí con la cabeza, y él me pide que me levante. Se sienta en mi silla y a mí me sienta sobre sus rodillas. Su mano en mis piernas quema, pero no es desagradable – Glory… ¿tú sabes que eres la niña favorita del tío Robbie, verdad que sí? – me pregunta en un susurro
 
    -Sí.
 
     -¿Y tú, cuánto quieres al tío Robbie?
 
    Abro los brazos, estirándolos lo más que puedo y digo jovialmente:
 
    -¡Todo esto!
 
   Mi tío se ríe alegremente y me abraza de nuevo, besándome una vez más.
 
    -Y… si el tío Robbie te enseñara un juego secreto, algo que será sólo para ti y para mí, tú, ¿serías capaz de guardar ese secreto…?
 
     -¿Vamos a tener un secreto para nosotros dos solos?
 
     -Sólo si tú quieres y lo sabes guardar.
 
      Permanezco pensativa unos segundos, y luego pregunto cándidamente:
 
     -¿Eso significa que vamos a casarnos, tío Robbie?
 
      Mi tío sonríe con ternura, y acercándose a mi oreja susurra: “sí”. Yo asiento con la cabeza, guardaré el secreto.
 
      -Entonces, mira lo que haremos: Tú harás las cuentas y yo las iré mirando mientras las haces. Por cada cuenta que hagas bien, te ganarás un beso. Por cada cuenta en que te equivoques, me darás un beso a mí. Si al final has hecho bien la mayoría de las cuentas, te enseñaré algo que te hará sentir muy bien… será un premio especial para mi niña, ¿de acuerdo?
 
 
(continuará)



                                      
Agregado en: General

Pagina 1 de 11
Ir a página: 1, 2, 3 ... , 9, 10, 11  Siguiente 
    Procesando tu solicitud...
Web perteneciente a EvoluZiona Soluciones Integrales S.L. España ©2002-2010