Soy fisonomista de conveniencia.
No hace mucho, vi a una mujer en el mercado mientras hacía la compra. Me sonrió y como soy una niña bien educaba, le devolví la sonrisa. Se acercó a mí, y ante mi gran asombro me dio dos besos y me preguntó cómo estaba, y qué tal iba mi madre, y si hermana había dado ya a luz. Visto que sabía que mi hermana estaba embarazada, era poco probable que se hubiera confundido de persona, así que rebusqué obstinadamente en mi memoria y al fin dí con ello: era una tía de mi madre. Pasé un poco de apuro durante los cinco larguísimos segundos que tardé en relacionar su cara con el parentesco y el nombre que le correspondían, pero como tenía la pista de que mi madre se llama igual que ella, no tuve demasiado problema para hablar con ella amenamente durante el tiempo de cortesía, hasta que ella volvió a su compra y yo a la mía. Esto no tiene nada de particular, porque soy bastante distraída.
Hace casi dos años, mi hermana estaba viendo un vídeo musical por youtube de la banda sonora de una peli, cuando de pronto me gritó "¡mira, mira quién sale!". Corrí a mirar, mi hermana echó hacia atrás la barra de tiempo, y me enseñó la cara del tipo en cuestión. Me quedé pensativa, diciéndome "me suena... me suena, sí... pero no sé de dónde". Mi hermana se quedó bizca del derecho ante mi falta de respuesta, y me dijo de quién se trataba "¡Es Zidane! Mira que no reconocer a Zidane....". Pero esto no tiene nada de particular, porque además de que no sigo el fútbol, ya he dicho que soy bastante distraída.
El sábado pasado, 11 de Octubre, fecha que quedará para mi posteridad particular, estaba en el Planetocio con mi novio, íbamos al cine a ver Quemar después de leer. Habíamos salido de la tienda de cómics e íbamos al garage a dejar en el coche lo que habíamos comprado, y vi de refilón la mitad de una perilla unida a un bigote y un poco de una cabeza casi calva, sobre un abrigo azul... me quedé clavada en el sitio. "¿Ése no era.... Arturo Pérez-Reverte?", pregunté a mi novio, pero para entonces, ya estaba totalmente de espaldas y él no pudo verle. "No lo creo... ¿no tiene más pelo?" dudó él, y efectivamente, con lo distraída que soy, tampoco creía que hubiera podido reconocerle viéndole casi de espaldas. Dejamos las cosas en el coche, y subimos a sacar las entradas y sacar un helado para hacer tiempo mientras empezaba la película, yo también pensaba ya que simplemente aquél hombre era parecido al Maestro, pero entonces, paseando por allí, le vi de nuevo. De frente. Casi salté de la silla y agarrando a mi novio por el brazo, dije "¡Es ÉL!". No había duda posible. Era él, el Maestro, Arturo Pérez-Reverte en persona, compartiendo el mismo espacio que yo... Tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para no levantarme y pedirle con ojos de Gato con Botas que me firmara cualquier cosa, la entrada del cine, la factura de los helados, el ¡Guardias! ¡Guardias! que llevaba en el bolso o un simple kleenex... no quise ser una plasta y molestarle, porque además iba acompañado, pero de buena gana creedme que lo hubiera hecho... Eso sí, mi novio no podía parar de reír, porque, a sabiendas de lo distraída que soy, había sido capaz de reconocerle a tres metros de distancia y estando casi de espaldas...
Está claro que no es que yo sea mala fisonomista, sino que soy buena fisonomista, pero de conveniencia... a mí se me podrá despintar un familiar, un futbolista, o un cantante de moda... pero NUNCA se me despintará un escritor.
Dita.
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¿Que tal la peli?
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