Puntuación:

"El Dios mecanografiaba las memorias del universo y de vez en cuando erraba una tecla. Cierto extraño albur determinó que un día comenzara a tomar nota de cada una de aquellas letras que debían ser corregidas.

Con ellas se fueron formando palabras, luego frases, y un lento mensaje emanaba de sus errores.

Aunque sentía curiosidad, lejos estaba de imaginar que aquellos gazapos estaban dando vida a la epopeya del hombre."

 

Mis anteriores posteos han sido demasiado extensos, lo reconozco. Así que decidí morderme los labios y ser breve. Tal vez hablando menos reciba menos silencio.