General Viernes, 13 de Junio de 2008
La endemoniada comedia
Puntuación:
Todo puede pasar detrás de las paredes
El hombre era prepotente y nadie en el barrio se atrevía a enfrentarlo. Bebía, también su mujer. Eran frecuentes las discusiones, los gritos, sonido de golpes, el llanto de los niños. Estos eran dos, un niño de once y una niña de tres. Ambos hijos de la mujer, no del hombre. Los niños lloraban mucho, con frecuencia de hambre, y cuando esa era la razón recibían golpes. La pequeña en ocasiones mojaba su ropa.
Sucedió hace tres días en Uruguay. El hombre dormía y la niña no dejaba de llorar. A grito pelado él anunció haber despertado de su resaca por el llanto de la niñita. Al enterarse de que la criatura se había orinado encima tomó un palo y le pegó, varias veces lo hizo. La pequeña inocente cayó al suelo para no levantarse más. Fue introducida en una bolsa y dejada a un costado de la cocina.
Al día siguiente el hombre y su concubina fueron a la feria. Cuando algún familiar los cruzó y preguntó por la pequeña le contestaron que la habían llevado al médico quedando allí internada.
De regreso a su mísera vivienda se limitaron a correr la mesita de la cocina, cavaron un pozo, depositaron allí el fruto de su ignominia. Luego lo cubrieron con tierra y disimularon el lugar con una deshilachada alfombra roja. La mesa volvió a su lugar, la vida sigue, aquí no ha pasado nada.
Pero alguien había notado que algo no andaba bien, y por las dudas lo comunicó a la policía. La fuerza pública inspeccionó el lugar y la bomba estalló en aquél barrio de los suburbios. Al padrastro le espera una condena de entre 15 y 30 años, a la madre tal vez algunos años menos.
He intentado ser ágil y referir los sucesos en forma escueta. Salta a la vista la barbarie y falta de escrúpulos de estas personas, en realidad no hay pena con la cual se pueda hacer justicia. Establece la ley que todo condenado tiene derecho a rehacer su vida una vez cumplida su pena. Si bien no soy partidario de la pena de muerte, diría que más justa sería la ley si otorgara a la víctima la posibilidad de rehacer su vida así como se lo permite el victimario...
Han informado que el niño de once años estuvo presente durante la tragedia. Yo tenía once años cuando terminé la primaria. Ese año lo más terrible que soporté fueron los remordimientos luego de hacerme la primer rabona ( La rata... no asistir a clases sin decirlo a los padres) Luego fueron varias más pero sin remordimiento.
Veamos más del noticiero...
Llevan al asesino a realizar la reconstrucción. Es bajado del móvil policial con violencia. El policía que lo acompaña es inmenso y lo lleva tomado del abrigo, levantándolo del centro de los hombros bajo la nuca; el delincuente parece ir colgado, como si sus pies no tocaran el suelo, la cabeza en medio del pecho. Es evidente que el policía vuelca en él toda su indignación, iniciando desde ya el castigo a sujeto tan réprobo.
Los vecinos han estado todo el día aguardando ese momento. Quieren escupirlo, apedrearlo: si se les permitiera lo cortarían en pedacitos, lo harían arenilla. Vuelan insultos y piedras. Algunos de los presentes se acercan intentando golpearlo. La policía no hace demasiado esfuerzo para evitarlo.
Lo mismo ocurre al terminar el procedimiento, sólo que el policía que lo arrastra es otro (tal vez el anterior se cansó de zamarrearlo o este otro le ganó el turno) Varios hombres forcejean con los puños en alto para tomar su pequeña porción del miserable aun a costa de ser detenidos... No, saben que hoy no, en esta ocasión pueden alterar el orden público pues de un lado está el reo y el mundo en el otro bando.
Son hombres nobles cuya ofuscación los empuja a tomar venganza. ¿Venganza por la niña o por sí mismos? Estos seres intachables creo que de pronto han sacado de adentro sus propias miserias. Regocinan su vileza ante alguien al que consideran más vil.
Observaciones:
1) El asesino era prepotente, siendo mejor evitarlo y hasta saludarlo como buenos vecinos. ¿Cuantos cobardes que siempre le temieron, sabiéndolo esposado se acercaron a vaciar su odio, su temor acumulado, su dignidad herida? Y todos esos buitres que allí estaban peleando por carroña... ¿No descubriremos uno de estos días un cadáver detrás de sus paredes? La escena perpetua de María Magdalena apedreada en el fango.
2) El policía debió bajarlo del vehículo tomándolo del brazo y sin brutalidad, a él no se le paga para ser verdugo. ¿De dónde ha tomado la potestad? ¿Con qué derecho? Si mañana cometiera un delito (no será la primera ni la última vez que un policía delinque)... ¿Darán a este asesino de hoy que allí va, rumbo a pagar lo que no tiene precio, la posibilidad de bajar al policía infractor del móvil con violencia a su placer? Porque realmente, a mi no me interesa hacerlo y si lo hiciese estaría cometiendo delito, Así como lo hicieron estos policías. Ni siquiera la visión de un acto como el narrado debe hacernos cometer delitos, de hacerlo en alguna medida nos aproximamos a ese, que tanto deploramos. Si nos hemos impuesto normas debemos permitir que actúen y confiar en ellas. El linchamiento camina con el cerebro de la majada, de la horda desbocada que se desliza al abismo.
Epílogo
En un canal, el padre verdadero declaró que la mujer lo había dejado llevándose las criaturas. Él hacía mucho tiempo que no las veía y no podía creer lo que había pasado. Luego miró a la cámara y dijo que quería aconsejar a todos los padres... "que miren por sus hijos, que los cuiden y les den cariño. ¡No imaginan lo que estoy pasando yo!"
En otro canal, el padre verdadero dijo que él siempre iba a verlos. Que hacía unos días había estado porque les llevaba comida a los pobrecitos. Luego miró a la cámara y dijo que quería aconsejar a todos los padres, "que miren por sus hijos, que los cuiden y les den cariño. ¡No imaginan lo que estoy pasando yo!
No, no he cometido un error, la reiteración es premeditada. Señor... Lo imagino sí. Imagino lo que ese sujeto está pasando. Tanto le imagino que desde siempre al imaginarlo hice lo imposible por evitar que sucediera. Por eso debía reiterar tan sabio consejo.
Es que yo, que he criado a mis hijas con todo el cuidado y celo posible... Que siempre procuré que tuvieran más de lo que tuve y lo hice en forma que me enorgullece... Cuando aun hoy, que rondan los 25 estoy pendiente de sus actos, idas y venidas... Yo señor, estaba esperando que un desgraciado charlatán como este saliera a darme consejos sobre cómo cuidar a los hijos.
Que me perdone, pero no creo que haya nadie a quien sea útil su consejo... ¿Algún padre modificará su actitud para con sus hijos luego de escucharlo? No creo que exista alguien tan ignorante o hipócrita. Tomar conciencia ante semejante ejemplo denotaría una total falta de responsabilidad, una dignidad cuestionable y una educación deficiente.
Me sentí rodeado, acosado, y sentí gran indignación. Me indignó el asesino, me indignó la policía, me indignó la turba, y me indignó el padrastro mentiroso (supongo que han notado que se contradijo ante cámaras) En un caso así lo que uno menos quiere y acepta es que lo entrevisten... creo, pero soy raro.
¿Tan mal anda el mundo?
No. Disculpen, soy yo, además de ser raro debo estar loco.
Acostumbro al cerrar dejar un poema. Pero hoy no estamos como para poemas... ¿cierto?



Procesando tu solicitud...
De acuerdo con todas tus opiniones al respecto,
sin excepción. Y si te consideras raro... ojalá que la tierra estuviera inundada de gente tan "rara" como vos. Otro abrazo, y van...
Guardo silencio...
besitos.