Jueves, 25 Septiembre 2008
Puntuación:

Ha de volver la noche donde la sal de mi mirada recorra tu cuerpo en espiral.
Allí, dentro de ella, donde nuestros universos invisibles se intuyen,
se abarcan,
se ciñen,
se exploran,
se acoplan,
se diluyen…
Allí, donde la tormenta del deseo eclosiona en mi interior
perfumando de sándalo tu espera,
donde los secretos se tiñen de azul .
Así nos ha de llegar el alba con el ansia despierta
navegando en nuestra piel.
Para R.
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Puntuación:

Amanecí vestida de verano, y poco a poco, me fuiste cubriendo simplemente con tu voz. Tus manos fueron en busca de mis cabellos, los encontraron tristes, callados y tus dedos con un encanto, con magia desconocida les soplaron una melodía jamás oída que los llevaron junto a la fuente del placer dejándolos salvajes, libres, risueños.
Necesito de tus palabras para no dormirme en lo cotidiano, para que los días posean colores, para que mi risa no se muera, para que mis ojos aprendan a ver cuando no miran, para que mi voz silenciosa se oiga en el hueco de tus labios, para que mis manos calienten el frío de la mañana y te la entregue endulzada, humeante con sabor a sueños retomados.
S.
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Puntuación:

Despúes de un tiempo
de recostarse las miradas
en complicidades abstractas
hiriendo la tarde a latigazos
hasta alcanzar el mismo pulso,
las pieles intuyeron
que no les bastaba con el café
y las risas con azúcar.
S.
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Miercoles, 13 Agosto 2008
Puntuación:

Me permito el gusto de pensarte, incluso, me entretengo en las noches y te imagino. La mente es tan independiente, tan libre. En ocasiones recorre bosques azules plagados de hadas diminutas, calles violeta empapadas de sueños infantiles, caminos rojos por estrenar que conducen a estampas aun sin dibujar. Me paseo despacio entre el submundo que me rodea y el que completa la otra parte de mi. No es necesaria la coherencia, eso se intenta en la vida real. Me gusta que me besen peces plateados, que me sonrían estrellas mojadas de almíbar, bañarme en un campo de amapolas, acariciar el aire de los labios que no me besan pero me desean, mecerme en la bruma de las noches mágicas en las que me dejo poseer por mí misma. Este mundo no es todos los mundos. Cada uno elige el suyo particular, lo crea, lo difumina, lo pinta, lo enseña, lo esconde, lo deja salvaje o lo va amaestrando como puede. No creas que no quiero presentarme, tampoco es eso, simplemente no veo la necesidad. Soy una mujer sin rostro, sin delimitaciones, sin nombre, sin huellas, sin reloj, sin esquinas. Soy mujer. Mujer que mira y siente, que huele y sonríe, que desea y añora, que muere y renace, que susurra y grita, que canta y llora, que sueña y olvida, que pregunta y calla, que mira y piensa, que imagina y vuela, que... espera. La vida, a veces, se detiene y de pronto vuelve de nuevo a su rueda. Deja pequeños destellos, algunos cristales en los que ver el arco iris, un pequeño roce, una grieta por la que pasa la luz de la luna, un olor a sal, un susurro perdido entre las hojas de los sauces y alcanzado por una mano descuidada que salió del bolsillo de la chaqueta para acariciarse el pelo y se encontró con una delicada sensación de nostalgia. Trago saliva y me sabe a chocolate, miro por la ventana y huelo a jazmín, toco levemente mis labios y veo en mis dedos el deseo que se queda atrapado entre mis ojos.
S.
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Miercoles, 13 Agosto 2008
Puntuación:

Abierto el mapa
del deseo
muerdo tu aliento.
Comulgan mis manos
en el refugio clandestino
de tu piel.
Tu voz dibuja
caligrafías nocturnas
que lubrican mi conciencia.
Las mangas del día
dejan cicatrices en flor
junto a tus besos.
Impacientes mis dedos
buscan el regreso
de mañana.
Para R.
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