Puntuación:
Amanecí vestida de verano, y poco a poco, me fuiste cubriendo simplemente con tu voz. Tus manos fueron en busca de mis cabellos, los encontraron tristes, callados y tus dedos con un encanto, con magia desconocida les soplaron una melodía jamás oída que los llevaron junto a la fuente del placer dejándolos salvajes, libres, risueños.
Necesito de tus palabras para no dormirme en lo cotidiano, para que los días posean colores, para que mi risa no se muera, para que mis ojos aprendan a ver cuando no miran, para que mi voz silenciosa se oiga en el hueco de tus labios, para que mis manos calienten el frío de la mañana y te la entregue endulzada, humeante con sabor a sueños retomados.
S.



Procesando tu solicitud...
cosas a otra persona... hacer
de su vida pura magia y recibir
a cambio el mejor regalo: la
reciprocidad. Sencillas y
hermosas letras.