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Regálame una noche con tu piel,
dime de tu amor la coordenada,
indícame el camino, hacia tu miel,
que en frascos yo la tengo conservada.
Mi piel cúmulo de sensaciones,
terminaciones nerviosas,
que vibran y se estremecen
con el roce de tu piel,
dulce, sensible y dorada,
que dan ganas de morder.
Regalale a mi cuerpo la pasión,
penetra con tus ansias lentamente,
haz del sexo un bolero, una canción
con las notas de mi cuerpo tan ardiente.
Anhelo, recorrer todas tus venas,
ser el aire que respiras, el perfume,
esa cala que visitas por costumbre,
ser la herida siempre abierta de tus penas.



Procesando tu solicitud...
hacen del amor un carnaval,
Donde se encuentran sin parar,
Labios que se han de devorar.
Las noches, tu sexo, tu amor,
Hacen del amor una gran fiesta,
Donde se funden los gemidos de dos,
Cuerpos que se queman por amor.
Las noches, tu realidad,
Hacen de este poema una canción,
Donde dos voces la cantan suavemente,
Para regalarse la melodia, del amar.
como brasas. Anhelo inteligente,
sentires vehementes... fuerza,
gravidez universal y consistente:
las antípodas de la muerte... la
esperanza fuera de lo inerte.
Preciosa entrada, corazón