POLÍTICAS DE ASCENSOS LABORALES

A como están los trabajos hoy en día, un ascenso laboral no se puede tomar como otra cosa que una bendición. En efecto, con tantas idas y venidas y las acostumbradas tembladeras de fin de año por el temor a ser despedido junto con el año viejo, uno ya no se puede sentir seguro en ningún trabajo. Por más que uno haya hecho cursos en la universidad año a año, durante su permanencia en la empresa, o aunque hayamos sido premiados con viajes, costeados por el centro laboral, para perfeccionar nuestra pronunciación del idioma inglés, no podemos sentirnos seguros. Y es que los mercados laborales actuales son indescifrables, el empleado no puede saber qué es lo que quieren los empleadores y, en la mayoría de los casos, pareciera que los empleadores tampoco saben lo que quieren. El ritmo actual señala la palabra cambios en mayúscula y en letreros luminosos pero algunos lo han tomado al pie de la letra y sustentan que el cambio, de por sí, reportará beneficios. Quizá no se así y pueda significar la perdida del rumbo. Con todo esto muy presente, recibí hace un tiempo, la noticia del ascenso de mi novia a un cargo de gerencia. Indudablemente se trataba de una excelente noticia para todos ya que fue algo muy buscado desde hacía varios años y que no se había podido cristalizar por uno u otro motivo.
Por ejemplo, cuando ya estaban dadas las condiciones para que mi novia asuma su nuevo cargo, uno de los ejecutivos regionales de su empresa, cayó enfermo. En verdad, y para ser estrictos con los acontecimientos, el hombre ya venía enfermo desde hacía tiempo, presentando un problema de insuficiencia renal grave que lo obligaba a realizarse un proceso de diálisis de tres a cuatro veces por semana. Fue por esto que la gerencia general de la empresa donde labora mi novia, se vio en la obligación moral de anteponer el ascenso de Felipe antes que el de mi novia que, por experiencia y por méritos propios, había ganado de largo. El gran corazón de mi novia, hizo que no emitiera queja alguna respecto a esa medida y que, por el contrario, felicitara sinceramente a Felipe. Pero hubo otra oportunidad más en que ella fue desplazada, esta vez sin motivo aparente más que el del favoritismo personal. En efecto, uno de los gerentes regionales, hacía y deshacía en su cartera sin ton ni son, con un escaso conocimiento de su puesto. Sucedió que este gerente, había sido promovido hace tiempo a ese puesto no por méritos propios, ni siquiera por línea de carrera, sino por el espaldarazo que le dio otro gerente regional. Los rumores apuntaban a que esa “amistad”, se había bautizado durante un viaje que un grupo de gerentes y ejecutivos hizo al extranjero. En efecto, el viaje tuvo una duración de dos semanas aproximadamente, tiempo en que fueron capacitados en nuevas técnicas y en un curso acelerado del idioma inglés en una de sus ramas más técnicas, la que ponía énfasis en el lenguaje que manejaban dentro de su empresa. En ese sentido, Liverpool fue la ciudad elegida.
Pues parece que fue a partir de ese viaje, donde algunas alianzas secretas se hicieron y las fichas se acomodaron de acuerdo a ciertos intereses y conveniencias personales. Finalmente, la prosperidad de este falsamente sustentado guión, terminó por desmoronarse por su propio “peso” y las fallas y vacíos en la empresa empezaron a notarse, cada vez más groseramente. Muchas cuentas y operaciones con clientes medianos y grandes se perdieron y se detectó que algo no andaba bien en el canal del seguimiento a los mismos. Se hizo entonces una evaluación integral de los trabajadores de mando medio y alto, obviamente la evaluación fue efectuada por una empresa independiente, especialista en este rubro y los resultados fueron confidenciales y manejados discretamente. Claro que con las movidas que hubo posteriormente a las evaluaciones, todo fue bastante evidente. Finalmente, los gerentes regionales que no eran competentes para el puesto fueron trasladados a sucursales menores, donde seguramente terminarán asfixiándose por el poco protagonismo. Esto dejó libre varias vacantes, una de las cuales fue cubierta por mi novia, por mérito propio. Ahora, ella se encuentra realizando un pequeño curso de capacitación par las nuevas funciones, en dos semanas estará lista par asumir una de las gerencias regionales y un nuevo reto en su carrera profesional le aguarda. Sólo espero que no tenga que viajar mucho.
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