Leí "El extranjero" siendo aún demasiado joven, y su lectura, además de dejarme perplejo, me mostró una manera decadente, desengañada, de afrontar la vida, que se me complicó a partir de ésta y otras lecturas. Hizo explotar la burbuja cándida en la que mis padres me lanzaron al mundo. Además hizo que me interesara por la historia reciente de Europa, especialmente por la presencia de Francia en Argelia y en todo el norte de África.