Quien se acerque a esta pequeña joya lo primero que debe hacer es olvidarse de las diversas versiones de Hollywood aunque la última que he visto, "Frankestein de Marey Shelley" quiera aproximarse bastante al original y, desde luego, lo hace mucho más que el "Drácula de Bram Stoker" pero, aún así, hay demasiados pensamientos que son intraducibles al lenguaje visual de la gran pantalla.
Frankestin era un monstruo fabricado por la mano humana, de forma y manera que le toca al hombre sufrir las consecuencias de jugar a ser dioses. Luego el tio resultó no tener tan mala baba como hubiera sido de esperar. Macuerdo que hasta le regaló una flor a una criaja. Lo cualo nos recuerda que en el fondo todo es inocencia menos la maldad humana. Hay que joderse lo malos que somos.
Pero esto lo digo sin haberme leido el libro. Que cuando me lo lea igual digo lo contrario. Ya veremos. De momento estoy de vuelo pillando plumas. Bonita ironía.